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Los mejores datos sobre Jánuca, la Fiesta de las Luces

El milagro del aceite

Al llegar el anochecer de un día de diciembre, inicia una de las celebraciones más importantes de la religión judía: Jánuca, Fiesta de las Luces o de las Luminarias. Si bien es mundialmente conocida, merece en su honor resaltar aquellas peculiaridades que la hacen tan única y especial tanto para la comunidad judía, como para todas las demás culturas. Disfrutemos y aprendamos de esta milenaria tradición.

Jánuca constituye una celebración colmada de símbolos e imágenes de gran valía para la comunidad judía. Por dicha razón, te presentamos algunos datos interesantes para recordarte que detrás de un candelabro, se encuentran miles de años de culto, convivencia, respeto y dedicación.

1.- La Fiesta de las Luminarias recuerda la victoria que recuperó el Templo de Jerusalén en el siglo II

La palabra Jánuca significa “inauguración” y es un acto que en principio conmemora la victoria de los macabeos —ejército judío— ante la tropa del rey Antíoco IV de Siria —griegos— en el siglo II a. C., aspecto que más tarde se replanteó para significarla como la celebración del milagro de Dios ocurrido durante la recuperación y purificación del templo de Jerusalén en el mismo siglo.

La historia relata que, tras el triunfo macabeo, al interior del Templo se encontró la menorá, candelabro que debía permanecer encendido desde el amanecer hasta el ocaso. Junto a él había una porción de aceite que solo alcanzaba para un día de luz. El milagro se dio cuando en el transcurso de ocho días la flama se mantuvo viva. Esto dio origen a la costumbre principal, que es la de encender día por día cada brazo de la janukía en dirección de izquierda a derecha.

Los días exactos están determinados por el calendario hebreo, por lo que cada año varían. No obstante, según el calendario gregoriano, el periodo se ubica entre los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre.

2.- El famoso juguete dreidel

Una de las costumbres más populares de estas fechas es jugar con el dreidel o sevivón: algo así como un trompo o perinola rectangular de madera, cuyas cuatro caras muestran letras en hebreo y alrededor del cual, tanto niños como adultos, se reúnen a jugar. La dinámica consiste en que a cada letra o cara se le adjudica un valor o acción.

Enseguida, cada jugador gira la perinola para descubrir la letra. Es común que en el centro se coloquen chocolates o dulces, de tal forma que cada vez que se gira, el premio sea ganarlos o perderlos. Su existencia hace que los pequeños sean parte fundamental de esta celebración, pues son quienes más disfrutan del juego.

Lo primero que se advierte en un dreidel son los caracteres escritos en cada una de las caras, pues éstos pertenecen al alfabeto hebreo: “nun”, “guimel”, “sin”, y “hei”. Juntas conforman las iniciales de la frase “Un gran milagro ocurrió allí”.

3.- El milagro del aceite de Jánuca incluye cocinar alimentos fritos

Aunque no es estrictamente necesario, es común que durante los ocho días las comidas en familia incluyan alimentos fritos, cuyo significado alude al jarro de aceite que hizo el milagro de Dios. Ejemplos de estos platillos son los latkes de papa (semejantes a las tortitas), los loukoumades (bolitas de masa bañadas en miel) o las sufganiá (donas fritas rellenas de jalea).

4.- Diversas formas de escribir Jánuca

Quienes no utilizan la palabra “jánuca” con frecuencia se preguntan: ¿se escribe Jánuca, Janucá o Hanukkah? Lo cierto es que existen por lo menos trece o más formas de escribirla y ¡ninguna es errónea! La explicación se encuentra en que el hebreo es un idioma compuesto de letras consonantes que al traducirse encuentran distintas maneras de escribirse y pronunciarse, de acuerdo con el idioma en cuestión.

5.- Shamash, la novena vela

Un dato curioso es que en la janukía encontramos una novena vela llamada shamash o “ciervo” que pareciera no concordar con la duración de la celebración. Sin embargo, su presencia resulta fundamental pues con ella se encienden los demás cirios durante cada velada y así se aseguran las ocho noches de luz.

Sabemos que este breve texto no hace justicia a más de mil años de tradición. Acaso podemos arrojar aquí algunas luces sobre esta bonita costumbre, que al ser humanos nos concierne a todos, pero te invitamos a que investigues un poco más en caso de que hayamos despertado tu curiosidad.

¿Qué sabías sobre esta tradición?

¿Conoces a alguien que la practique?

¿Por qué consideras importante hacernos conscientes de su existencia?

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