La importancia de las emociones en la innovación

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“La excelencia de un innovador se mide en la capacidad para transformar los problemas en oportunidades”.
Peter Drucker

¿Nuestras emociones influyen a la hora de crear e innovar? Para responder esto, primero cabe mencionar que las emociones son una reacción automática, innata e inconsciente que experimenta toda persona ante un estímulo interno o externo.

Regularmente duran muy poco tiempo, son intensas y anteceden a los sentimientos. Algunos ejemplos son la alegría, enfado, miedo, tristeza, vergüenza, libertad, seguridad, entre muchas más.

En ese sentido, diversas investigaciones realizadas desde el punto de vista psicológico, apuntan a que estas influyen en la creatividad y la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos. Si una persona siente alegría o curiosidad, facilitaría la creatividad al realizar conexiones que beneficien al resultado en una persona dispuesta a innovar.

A continuación, algunas emociones constructivas que representan aquello por lo que cualquier persona transcurre cuando se trata de innovar y emprender. La idea es encausarlas y convertirlas en nuestro motor, y así, aprovechar sus múltiples aspectos positivos.

1. Vergüenza. Imagina que tienes una buena idea. ¿Te atreverías a contarla? Todo mundo tiene miedo a ser juzgado. Para controlar esto, primero se debe aceptar la emoción. De lo contrario, esta podría llevar a la desmotivación.

Una vez concientizada, buscar entenderla con preguntas como: ¿en qué grado estoy sintiéndola? Valorar lo anterior para finalmente realizar un ejercicio que nos haga reafirmar nuestros objetivos iniciales y valores personales y así poder transformarlo en entusiasmo y alegría.

2. Desmotivación. El proceso creativo que lleva a la innovación, ya sea individual o grupal, está lleno de altas y bajas. ¿Cómo lograr una motivación constante? Antes que nada, sentir dicha emoción da una señal de que algo debe cambiarse.

Muchas veces, el origen se halla en la frustración. Sin embargo, esto último no es malo, tener errores forma parte la innovación. Lo mejor que podemos hacer en este caso, es apostar por tener objetivos claros, ser perseverantes, establecer un plan y seguirlo a pasos pequeños y realistas.

3. Miedo. Quizá la emoción más significativa en los procesos de innovación y creatividad, debido a que suele causar un retroceso en nuestro camino. La recomendación es transformarlo en precaución y prudencia. No olvidemos que parte de la innovación requiere de una pizca de valentía que nos ayude a dar ese paso.

En general, está comprobado que las emociones pueden influir en los resultados creativos e innovadores en una persona. Son un motor que debe alimentarse constantemente con sentimientos positivos.

No obstante, también podemos encausarlas para nuestro beneficio. Entre ellos, la pasión, el amor, el orgullo de realizar algo bien, la alegría, la seguridad, la esperanza y la libertad de expresar.

¿Cuál emoción es tu motor para seguir adelante?
¿Qué emociones crees que puedes transformar en inspiración o perseverancia?

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