Tolerancia, la belleza está en las diferencias
La permanencia de los valores es una de las razones por las que las sociedades han existido. Pero no todos piensan igual. La ausencia de tolerancia, necesaria para la armonía entre las personas, junto al impulso innato del poder, ha generado algunos de los conflictos más serios de la historia.
Tolerar se define generalmente como un estado mental de apertura hacia el otro; admitir maneras distintas de actuar y pensar. Y así, encontrar belleza y aceptación en aquello que quizá no te gusta o no eres.
Es sabido que cada persona es diferente. Si bien, hay similitudes, el individualismo ha constituido una de las filosofías más famosas de los últimos siglos. Lo anterior puede ser romántico, siempre y cuando conduzca a la unión y a la buena convivencia. Sin embargo, esas diferencias han sido un factor de separación y ruptura, cuya permanencia ha provocado grandes choques en la historia de la humanidad.
El 28 de junio se conmemora el Día Internacional del Orgullo LGBTTTI+. Por eso te invitamos a hacer una reflexión: ¿qué sucedería si la belleza de los seres humanos residiera en que nuestras distinciones se abrazaran y nos unieran, en lugar de separarnos?, ¿qué tal si esas discrepancias y contrastes fueran un motor de convivencia y apreciación del otro?
Ahora bien, ¿por qué tendemos a ser intolerantes? Análisis apuntan a que nuestra tolerancia llega donde acaba la educación, “nuestro conocimiento, nuestra zona de confort”. Ahí surge el miedo que nos impide aceptar lo que se sale de nuestra comprensión, nos es ajeno y en consecuencia, “malo”. “Un miedo que se transforma en rechazo y, en muchas ocasiones, lamentablemente, en crítica o ataque, incluso a los colectivos más vulnerables”.
De ahí la importancia de ser tolerantes. Nos encontramos inmersos en una época de diversidad, llena de matices y contrastes sociales. Un tiempo de comunicación y tecnología donde las ideas se propagan en segundos.
Es ahora cuando debemos aprender a vernos como iguales; no importa origen, género, cultura, preferencia sexual o creencia religiosa. La intolerancia construye barreras entre personas y abre brechas en las sociedades. Viene al caso apuntar que Sigmund Freud definió la intolerancia como un “reflejo narcisista”, que debe ser tratado como un tema social y no individual.
¿Y qué determina que seamos tolerantes o intolerantes? Sin duda, de muchos factores, pero creemos que el principal es la educación, por ser la base de la sociedad. Todos los cambios y cismas de la historia pasan por un proceso de formación racional, determinado por la forma en que nos enseñan a percibir el mundo.
Es decir, cómo nos educan. Bien se dice que es fácil juzgar cuando no se conoce, la tolerancia el prejuicio o intolerancia comienzan con la educación. El odio infundado que se ha convertido en una constante del mundo actual, es un foco rojo sobre la ausencia de conocimiento acerca de quiénes somos, y por tanto, carencia de respeto a las ideas contrarias.
Si no tenemos contexto de aquello a comprender, es difícil aceptarlo. Es por eso que la educación a lo largo de nuestra vida, y en este caso, juega un papel fundamental: el respeto a las ideas y valores de los demás nos permite reconocer que lo distinto no es contrario.
La educación no está limitada al salón de clases. Esta comienza en casa, y es importante que sea congruente, pues como nos comportemos, lo harán nuestros hijos. Es un hecho que los padres buscan que sus pequeños tengan la mejor calidad de vida posible. Fomentar entonces el valor de la tolerancia es abrir su mente, cultivar el respeto y de alguna manera, hacerles entender que son libres de creer y expresarse.
Tenemos todas las herramientas para abrazar a nuestro mundo, cuidarlo y a los que lo habitamos. Es tiempo de considerar que todos somos valiosos y que nuestra imagen o cultura no determina de ninguna forma, y mucho menos justifica la intolerancia. Ser tolerantes es hacer algo bueno por nosotros. Evitar los conflictos para aprender a valorarnos y vivir en armonía y libertad.
Te invitamos a conocer algunas frases sobre tolerancia:
“La tolerancia equilibrada es germen de libertad y armonía”.
Francis Castel
“Tolerancia, tolerancia, palabrita en el mantel, pocos platos se la sirven, muchas bocas a comer”.
Silvio Rodríguez
"¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
Albert Einstein
“El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida”.
Francisco de Quevedo
“Convierte tu muro en un peldaño”.
Rainer Maria Rilke
¿Te consideras una persona tolerante? ¿Por qué?
Si quisieras vivir en un mundo más tolerante, ¿por dónde empezarías?
En tu ámbito laboral, ¿crees que la tolerancia sea algo que se viva día a día?
#SociosEnArmonia