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Brujas
Brujas
El temor al poder femenino

Muchas veces derrochan hermosura, son adoradas o temidas. La realidad es que las brujas encarnan los miedos propios del sistema patriarcal hacia el poder femenino, a las fuerzas de la naturaleza y a la pérdida de dominio.
Del respeto al temor y de este al odio fue el proceso que llevó a las sociedades a encender hogueras y a quemar a quienes acusaban de ser brujas. La realidad es que la sabiduría de aquellas mujeres en las sociedades matriarcales se mostraba admirable y respetable. Eran ellas quienes más cerca se encontraban de la naturaleza y durante años aprendieron de ella. Eventualmente, esa cercanía con la tierra, poder para dar vida y fortaleza, hizo temblar al sistema patriarcal.
Primero, establezcamos la connotación que a lo largo de la historia se les ha dado en occidente. No es lo mismo pensar en la mujer con poderes en tiempos de sociedades antiguas, que hacerlo a partir de la Edad Media. Hagamos entonces la diferencia entre hechicera y bruja. Una hechicera es una muer sabia, sanadora, partera y sacerdotiza, quien se caracteriza por tener amplios conocimientos sobre la naturaleza y sus propiedades. Lo anterior, si pensamos en el tiempo, mas no en el significado. Por ejemplo, Circe, personaje de la obra La Odisea, es una hechicera dentro de la visión que los griegos tenían de mujeres con poderes. La bruja, por su parte, está más ligada a la demonización que la religión hizo de la hechicera durante el siglo XV y, por supuesto, de las características que con ello se le atribuyeron, además de las ya conocidas.

¿Qué sucedió? Con la expansión del cristianismo, las épocas de pestes, conflictos religiosos, guerras, y la invención de la imprenta, las ideas sobre brujería se difundieron. Lo que en realidad no se sabe es que quienes habían heredado ese conocimiento recogían hierbas, preparaban pociones o hacían un breve hechizo, como durante generaciones, quizás para dañar a alguien, para aliviar males, proteger a otros o a ellos mismos.

En la década de 1430, un grupo de inquisidores de la iglesia comenzó a difundir episodios de brujas reunidas que adoraban demonios, realizaban orgías y comían bebés asesinados. Cuando llegó la Reforma (1517) y la Contrarreforma, la Iglesia se resquebraja, comienza la desestabilización social e ideológica y, en consecuencia, la paranoia y persecución. Entonces se publicó Malleus Maleficarum, el cual despertó pánico colectivo. En él se estructuraba la brujería como organización que se distinguía por haber hecho un pacto con Satán. Era necesario entonces darles un carácter malévolo, satanizante, de odio, temor, con poderes innimaginables, cuya belleza despertaba tentaciones. De ahí la cacería comenzó. Entre los años 1400 y 1700 la histeria colectiva llevó a la iglesa a ejecutar a más de 50,000 personas acusadas de brujería, en su mayoría, mujeres.
La única verdad es que esta mujer “mala” aparece en la historia de Occidente como una mujer rebelde e incluso revolucionaria, poderosísima puesto que es dueña de conocimientos ancestrales y, por ello, respetada no sólo por vasallos sino también por reyes. La Bruja representa a esa mujer que rechaza su destino, que no se resigna a su condición de mujer, a permanecer por debajo de todos los varones. Prefiere la soledad, la libertad. Y de este modo pronto se vuelve la enemiga a vencer, el chivo expiatorio también. He ahí el aspecto negativo de la brujería: el respeto se torna temor y este en odio… No pasa mucho tiempo antes de que se enciendan las hogueras.
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Entra aquíFuentes:
Michelet, Jules, La Bruja, Traducido por Ediciones Fondo de Cultura Económica, 1984, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México.
Artículo web. Saberes y poderes
Artículo web. El origen de las brujas
Artículo web. La inquisición y las brujas
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